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domingo, 14 de julio de 2013

PICADURAS DE INSECTOS. EL AZOTE DE LOS JARDINEROS

fuente: elcastillodesanfernando.es
Con la llegada del verano y del calor, por todas partes bulle la vida. Los insectos no son una excepción, y abundan particularmente en la época estival. Al factor calor debemos añadir la despreocupada escasez de ropa que suele ser la regla en este periodo. Ya sabéis que los científicos tenemos la sagrada obligación de estudiar todos los fenómenos que se producen a nuestro alrededor. Personalmente me he especializado en la observación detenida del atuendo femenino y la graciosa desenvoltura de sus portadoras (no me lo agradezcáis, es mi deber).
En el terreno de la salud laboral, determinadas actividades que se desarrollan al aire libre, como las obras de construcción, la agricultura o la jardinería, entre otras, presentan una mayor exposición a estos accidentes causados por seres vivos.


La agresión reviste diversas formas, según el tipo de insecto. Picaduras en el caso de los mosquitos; mordeduras si se trata de arañas, pulgas o la temible mosca negra; introducción de aguijones, como sucede con avispas y abejas; o incluso enclavamiento profundo mediante ganchos, que es la fórmula utilizada por las garrapatas.

Los daños para la salud adquieren también diversos niveles. Los insectos a menudo actúan como vectores de enfermedades, transmitiendo infecciones o infestaciones por parásitos (caso de la malaria a la que dedicamos un reciente post). Pero lo que resulta común a todas las especies, es que al picar, chupar o morder, inyectan sustancias que pueden producir, y muy a menudo lo hacen, reacciones locales de tipo alérgico de intensidad variable. Desde la simple irritación o enrojecimiento de la piel, hasta inflamaciones de gran tamaño, abscesos, y en los casos más severos, reacciones generalizadas que han dado lugar a shock anafilácticos graves que en último extremo pueden conducir a la muerte.

Los mosquitos, acaso los agresores más frecuentes, se alimentan de sangre. Suelen ocasionar picaduras en las zonas descubiertas del cuerpo, produciendo habones o ronchas rodeadas de eritema, habitualmente muy pruriginosas. Tienen preferencia por los y las jóvenes (como yo en mis inocentes observaciones), con piel caliente y un fuerte olor corporal. Les atraen los vestidos oscuros y las elevadas concentraciones de dióxido de carbono. Tienden a alimentarse desde el crepúsculo hasta la salida del sol.

En cuanto a los himenópteros (abejas y avispas), no pican para alimentarse, sino que lo hacen como medida defensiva cuando se sienten amenazadas o cuando intuyen peligro para los territorios de sus enjambres o colmenas. Las avispas pueden picar repetidas veces, mientras que las abejas pican una sola vez y mueren, pues al introducir el aguijón, se desprenden de él, y de parte del paquete intestinal. Tanto avispas como abejas se encuentran más activas en las horas centrales del día, y con temperaturas elevadas. Son atraídas por el aroma de las flores y los colores vivos y brillantes. Los aguijonazos producen una reacción local con hinchazón dolorosa que varía en tamaño, según la sensibilidad de la víctima, desde un centímetro, hasta grandes edemas que abarcan zonas extensas de las piernas, la totalidad de la mano o del rostro. En caso de aguijonazos múltiples o cuando participa en la agresión el enjambre o el avispero, la reacción anafiláctica puede ser intensa, y fulminante, produciendo la muerte en pocos minutos si no se inyecta inmediatamente adrenalina para contrarrestar los efectos del veneno.

fuente: teinteresa.es

Medidas preventivas contra las picaduras de mosquitos:
  • Quienes trabajen al aire libre en los meses estivales deben usar ropa de tejidos ligeros y frescos, pero que cubra la mayor parte del cuerpo. Son aconsejables manga larga y sobre todo el pantalón largo y el calzado cerrado. En el caso concreto de la mosca negra, la práctica totalidad de las lesiones se producen de rodilla para abajo.
  • Conviene evitar los colores oscuros y los tonos brillantes.
  • No utilizar colonias, perfumes o lociones con aromas frutales o florales.
  • Existen diferentes repelentes. Los eléctricos sólo sirven para locales cerrados. Trabajando a la intemperie, los más aconsejables son los de aplicación tópica, recordando que tienen una eficacia limitada, y que el sudor corporal tiende a neutralizarlos, por lo que las aplicaciones deberán ser frecuentes.
 
Medidas preventivas contra abejas y avispas:
  • Procura no usar ropa de colores vivos o brillantes durante la época y los momentos de mayor actividad.
  • Si eres apicultor, protégete con la indumentaria adecuada y emplea el ahumador para tranquilizar a las abejas.
  • Si no eres apicultor, no te acerques a panales ni a avisperos. Si lo haces accidentalmente, procura retirarte con movimientos lentos.
  • Si una abeja o avispa se posa en tu cuerpo, no intentes matarla o espantarla. Permanece inmóvil hasta que se marche.
  • No manipules frutas o comidas en zonas en las que abunden las plantas con flores. En áreas urbanas, procura alejarte de los cubos de basura.
  • Evita caminar descalzo en parques, jardines y campos floridos.
  • No uses perfumes dulces ni spray para el cabello.
  • Procura no segar, recortar setos o podar árboles en las horas de mayor actividad.
  • Las colisiones con avispas y abejas a menudo producen picaduras. Correr, montar a caballo, en bici o en moto sin casco o con poca ropa, son actividades de riesgo. También resulta peligroso viajar en automóviles descapotables, detalle que aporta cierto consuelo a quienes no poseemos este tipo de vehículo, y contribuye a una especie de justicia social nada desdeñable, aunque (reconozcámoslo) un poco revanchista.
  • En el caso de picadura de abeja, conviene retirar cuanto antes el aguijón, pues cuando queda enclavado con parte del contenido intestinal de la abeja, la glándula del veneno continúa contrayéndose e inoculando sustancia en el torrente circulatorio.
Una prueba más de la gran utilidad de las tarjetas de crédito, amigos.

Con carácter general hay que evitar rascar las zonas de las picaduras o las lesiones, ya que al hacerlo erosionamos la piel, permitiendo a las bacterias penetrar al interior.

En cuanto al tratamiento de estas lesiones, los preparados tópicos a base de amoniaco son muy útiles en los primeros momentos tras la picadura. Una vez que aparecen la hinchazón y el prurito, puede optarse por un antipruriginoso de aplicación local. Los antihistamínicos por vía oral contribuyen también a aliviar el picor, y a reducir los efectos de la reacción alérgica. De igual forma actuarán los corticoesteroides. En caso de picaduras masivas, en personas sensibilizadas con antecedentes de reacciones graves o cuando se determine grave riesgo para la vida, se administrará adrenalina 1:1000, hasta 1 ml., en inyección intramuscular o subcutánea, asociando, si es necesario, un tratamiento corticoesteroideo.

Concluyo con otra de las postales preventivas Quercus, que ya vais conociendo a través de este blog. Disfrutad del verano y procurad que no os piquen los bichos. Si sois propietarios de un descapotable y por temor a las picaduras, queréis deshaceros de él, no dudéis en donarlo a mi fundación para el minucioso estudio de jóvenes atractivas apenas vestidas. He comprobado la atracción que sobre las pobrecillas ejercen esos lamentables vehículos.




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Citas célebres:
“Envidio a los mosquitos. Siempre mueren entre aplausos”.  Woody Allen.
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No corras riesgos, muchacho. 
Deja que actuemos los especialistas

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